Nuestro colegio fue fundado en 1892 por el
sacerdote Juan Rerrman, canónigo
de la Catedral de Buenos Aires en colaboración con la Sociedad de San
José.
La escuela encontró su primer lugar en la calle Brown, en un local
de la familia Valdivieso.
En sus comienzos, fue dirigido por Gerónimo
Vergara, maestro paraguayo que emprendió
la tarea de educar en compañía de su esposa y otros docentes
de la zona.
Luego, el Círculo
Católico de Obreros manejó la
institución hasta 1917 siendo
su director el Sr. Gervasio Pavón.
El párroco de la Villa de Morón,
Pablo Darbón y la acción
del Obispo de La Plata, Monseñor Juan Nepomuceno Terrero,
hicieron posible que el 22 de abril de
1917, la institución pasara a manos
de los Hermanos Maristas.
Por entonces, el Hermano Constancien,
nombró a cuatro Hermanos para el inicio del curso:
Conrado, quien sería el primer
Director Marista, Justo, Primiano y Emilio
Eleázaro.
Los Hermanos Alicio y
Elías Victoriano, fueron los encargados de las reparaciones
y arreglos de las instalaciones que por entonces funcionaba en el domicilio
actual aunque con dimensiones menores. El lugar había sido la casa
veraniega de Monseñor Federico Aneiros.
Con cuarenta y ocho
alumnos, la escuela abrió sus puertas y el 21
de julio de 1918, se bendijo e inauguró la primera
Capilla del colegio.
La escuela ya tenía ciento cincuenta y dos alumnos y cambiaría
la dirección en 1918,
con el Hno Justo y en 1919,
con el Hno Marcial.
Desde 1919, se instala una tradición:
la peregrinación de Hermanos y alumnos al Santuario de Nuestra Señora
de Luján.
En 1923, las instalaciones crecen
con la compra de las propiedades contiguas que constituyen la base del actual
colegio. Se construyen nuevas aulas con la posibilidad de recibir más
alumnos. Pasaron distintos Hnos Directores: Ángel,
Arcadio, Adrián y el Hno. Godofredo.
En 1933, se optó por
ofrecer el Bachillerato. Durante el período del Hno Adrián,
se celebraron las Bodas de Oro de la fundación del Instituto San José
y las Bodas de Plata en manos de los Hnos Maristas.
Con el Hno Godofredo, continuaron
las ampliaciones y la construcción de una nueva
capilla en 1945 y esta modalidad continuó con el Hno
Conrado.
En 1954, se comunicó
al Colegio la cancelación de su inscripción oficial, presentándose
simplemente bajo la condición de Academia, situación que luego
se modificó al ser derrocado el gobierno de entonces.
En 1957, es Director, el Hno
Salvador Iglesias sucediéndole
el Hno Lorenzo, y luego el Hno
Enrique Marcelo.
Durante los años siguientes continuaron las compras de propiedades
cercanas y la ampliación de aulas.
En 1965 se realiza la compra
de lo que luego sería el Campo de deportes
en Parque Leloir.
En 1966, se hace cargo de la
Rectoría, el Hno. Eloy Miguel.
El 11 de junio, se celebraron
las fiestas del Cincuentenario de la Fundación
del Instituto San José recibiendo la visita del entonces
Presidente de la Nación, Tte. Gral.
Juan Carlos Onganía.
El 15 de agosto de 1967, se
inauguró el “Ateneo Marista”, adyacente al Colegio. Asistieron
muchos delegados y amigos de los Colegios de la Capital, La Plata y Luján.
El 6 de junio de 1968, se impuso
el nombre de Marcelino Champagnat
a la escuela N° 93.
Continuaron las obras
a lo largo de 1969 y se compró
un lote para instalar el Jardín de Infantes sobre la calle Bartolomé
Mitre.
En 1970, se construyeron varios
ambientes en el Campamento del lago Moreno, adquisición del año
anterior.
En 1972, asumió la dirección
el Hno. Ruperto y el 3
de abril de ese año, se inauguró la Escuela Técnica gratuita
del Instituto.
El 11 de marzo de 1973, se ordenó
de presbítero el ex – alumno Carlos
Cravenna.
En 1975, año en que se
hizo cargo de la Dirección del Colegio, el Hno. Alfredo
Orengo, se iniciaron los trabajos para la ampliación
del instituto que comprendería cinco niveles: subsuelo, planta baja
y tres pisos. En el subsuelo, un salón con capacidad para doscientas
butacas. En la planta baja, primero y segundo piso, se instalaron doce amplias
clases con galerías y sanitarios en cada nivel. En el Tercer piso,
se construyeron las dependencias de la Comunidad, con dormitorios, oratorio,
sala de estar, cocina y comedor.
Las nuevas aulas se
habilitaron en 1977 centralizándose
todos los grados y años en el Instituto San José.
En 1981, llega a la institución
como Director, el Hno. Rufino Sánchez
quien pone notable dedicación en los alumnos, el deporte y los aprendizajes.
El Hno Rufino participó activamente en la Pastoral Educativa de apoyo
para las escuelas maristas.
Luego le sucedieron los Hnos. Eutimio, Eutiqiano,
Luis Ángel Muñoz y en 1991,
regresa a la escuela Hno Rufino
que sería sucedido por el Hno Marcos
Muzi.
Con la llegada del Hno. Eugenio Magdaleno en
el año 1996, la institución recobró fuerzas
en los aspectos pedagógicos marcando un rumbo a seguir en cuanto a
la calidad educativa y la articulación de los contenidos. Por entonces,
comenzarían a florecer y crecer bajo su atenta mirada, varios grupos
solidarios.
En la Capilla de la
institución, era habitual el encuentro del Hno.
Eugenio con los diversos grupos de alumnos del entonces secundario.
Ojalá que las hermosas palabras dichas, permanezcan en los corazones
de los ex – alumnos maristas.
El año 2002 marcó
el inicio de un cambio que aún hoy en 2003,
se está gestando. Comenzó con la llegada a la Dirección
del Instituto del Hno. Carmelo Maggioni
y sobre la base construida, dio señales para revitalizar a la Comunidad
Educativa poniendo la mirada en los alumnos y su realidad. Cambios de autoridades,
definición de roles y descentralización, aprender a observar
y a escuchar para encontrar la respuesta justa. Comprender que el camino estará
siempre cerca del Ideario Marista
y del sueño de San Marcelino,
pero también saber que es necesario caminar para seguir adelante.
En la actualidad, los Hermanos Ángel
Duples, Director de EGB, el Hno Delfín,
el Hno. Carlos Otero, Coordinador
de Pastoral y el Hno Adrián,
Director de la Escuela Técnica, acompañan al Hno. Carmelo
en esta nueva etapa de la escuela.

“Es
muy agradable el veros a todos reunidos formando un solo corazón y
una sola alma, no constituyendo más que una sola familia, no buscando
todos más que la gloria de Dios y el interés de su santa religión,
luchando todos bajo el mismo estandarte, el de la augusta María.”
Marcelino Champagnat.

